Morir no es tan fácil de Belinda Bauer


Patrick Fort, nuestro personaje principal, tras la muerte de su padre se empieza a obsesionar con la muerte y empieza a tener interés en Anatomía. Se matricula en la universidad y empieza en clase, junto a sus compañeros, con la disección del cuerpo de un donante anónimo. Hasta ahí, todo es normal ¿Pero qué ocurre si descubre algo extraño?¿Y si todo apunta a que es un asesinato el motivo de que su cuerpo yazca sobre una camilla en su facultad? 

Morir no es tal fácil cuenta la investigación de un posible asesinato, el ingrediente principal para una novela negra, pero nos encontramos con dos detalles que vuelven la lectura especial: la primera (la más destacada y que se menciona en la sinopsis), un chico con Asperger anda detrás de cada deducción y, la segunda, hay varios puntos de vista relatando la historia que logran enrevesarla aún más y darnos detalles completos de lo que ocurre. La historia comienza en primera persona, mostrándote todos y cada uno de los pensamientos de una persona inesperada y crucial para el desarrollo (Se convierte en el primer misterio que encontramos, pero no en el último). A partir de ahí, comienzan a interponerse unos puntos de vista con otros en 3º persona, como el de Patrick que destaca sobre los demás y el que nos muestra un mundo complejo de ideas y pensamientos.

Belinda Bauer ha sabido crear una serie de personajes destacados por encima de otros sin estancarse ni dejar detalles sueltos. Debemos destacar a Patrick que no es ni mucho menos un personaje lineal. Podemos ver como va evolucionando, cómo se obsesiona y deja de obsesionarse, como avanza por cada obstáculo que modifique su vida ordenada e, incluso, como se supera a sí mismo. Su complejidad es asombrosa y nos muestra un mundo donde los pensamientos se entrelazan y ordenan de forma distinta, impidiendo que muchos puedan comprenderlo.

[...]—. ¿Cómo es ser tú?— le preguntó entonces.A Patrick lo pilló desprevenido. Nadie nunca le había preguntado como era ser él, ni siquiera su madre.
[...]
—Es...— Restregó las líneas de chocolate por el fondo del cuenco mientras intentaba acorralar sus sentimientos y expresarlos en palabras. Meg aguardó—. Es muy...
[...]—Es Muy—dijo con energía—. Muy muy.
—¿Muy qué?—le preguntó tranquilamente.Pero no tenía nada que darle, pese a sus esfuerzos.
[...] Meg se limitó a asentir.
—Sí, tiene que serlo.

Sam Galen, por otro lado, nos lleva a ver la vida desde los ojos de alguien que lo ha perdido todo, desde el punto de vista de quien se siente impotente por no poder cambiar los acontecimientos ni mejorarlos, de quien tiene un miedo atroz a lo que puede ocurrir y no puede ser ayudado ni por él mismo. La madre de Patrick, Sarah, es también un personaje complicado. Su personalidad depresiva y sus actos te hacen aborrecerla de inmediato, pero a medida que todo avanza, te das cuenta de que ha tomado muchas decisiones incorrectas y ha perdido la paciencia. Nadie afronta los obstáculos de la misma forma y ella elige la peor forma. En cuanto al resto de puntos de vista que encontramos, podemos ver distintas personalidades desde la más noble hasta la más egoísta, pero todos aportan algo importante. Ya sea en ma vida del protagonista, como en la resolución del asesinato.

No es sólo una novela dónde vemos a una persona con algún tipo de problema (otras muchas se desbordan con clichés, esta se ha salvado) ni de superación del mismo; sino que también es una curiosa novela donde todo es posible, nada es lo que esperabas (o casi) y donde todo puede ser cambiado y los errores perdonados. Nos hace plantearnos hasta que punto algo puede ser bueno o no, cuando empieza el delito y cuando la ayuda. Esto dota a Morir no es tan fácil de una gran carga moral, aunque presente un sencillo formato.

Como novela de investigación, solo puedo decir que es buena (no soy una gran experta en historias de este tipo) y que la previsibilidad no se vuelve protagonista, dejando espacio para las sorpresas y los momentos de "nopuedeser" o "dimequenoesverdad". Sin embargo, lo más destacable, es que Belinda Bauer ha sabido desarrollar una novela que no solo atrae por su originalidad sino por como va contando cada detalle, desde el más insignificante hasta el más importante, sin dejarte nada. Es una obra como ninguna otra hasta ahora en el género, un respiro en el repertorio de obras casi iguales que parecen publicarse en masa. 

Cierro sus páginas con un buen sabor de boca y sabiendo que ha sido una buena elección. Por este motivo, concluyo mi pequeña (o no tan pequeña) crítica, diciendo que es un libro que merece la pena leer, sobre todo si tienes estómago para superar ciertos conceptos o descripciones (sobre todo de anatomía) que podían ser escabrosas y llegar a lo macabro.

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